Traté de que el corazón no me diera explicación
para no derramar lágrimas en tu honor.
Y hoy resulta que ayer la princesa se hizo reina,
aquel cepillo sin dientes hoy es el que mejor peina.
Ya no deshace el sommier aquél amor tan fugaz
que en ese cuarto de hotel se declaraba inmortal.
Cuando las estrellas iluminan mi pasado
puedo verte de rodillas pidéndome que vuelva,
y hoy en mi ventana veo llover sobre mojado...
Traté de que mis ojos no te vieran tan lejos,
pero siempre será así
miércoles, 23 de junio de 2010
cerveza
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