
Es raro pensar que en este momento somos miles de millones de personas las que respiramos en este planeta, ¿no? Algunos estamos pensando en las mismas cosas, otros seguramente estén pensando en algo completamente diferente. Lo que me llama poderosamente la atención es que todos, en algún momento de la vida, pensamos en la Felicidad. Escribo Felicidad con mayúscula como un nombre propio, como si fuera un destino al que se llega. Porque claro, todos vivimos con la idea que nos inculcan, y nosotros obedientemente aceptamos, de que la Felicidad es como esa isla paradisíaca a la cual vamos a llegar y nos vamos a sentir personas plenas. Lamento pinchar la burbuja, pero yo no creo eso. Para mi la felicidad es una manera de Vivir, sí, Vivir también con mayúscula. Para mi la felicidad no es ese paisaje soñado, sino que la felicidad puede ser un recuerdo, un libro, una foto, un beso, un silencio, una mirada, un abrazo, una risa. Es más, creo que tenemos la felicidad tan a nuestro alcance que por ese mismo motivo no la vemos. Estamos tan empeñados en la búsqueda que perdemos la capacidad de encontrar las cosas, porque nos olvidamos de mirar. Mientras caminamos rumbo a ese lugar llamado Felicidad, paso a paso, vamos equivocándonos en algunas cosas y acertando en otras. Y sí, somos humanos, no todo es perfecto. Yo personalmente cometí muchisimos errores, pero no me arrepiento porque sé que todos esos errores me ayudaron a aprender cosas que tenía que aprender necesariamente para seguir creciendo. Que me culpen por equivocarme, que tire la piedra quien jamás nunca haya cometido un error. Sí, la vida es complicada, las personas somos complicadas, las relaciones entre personas son complicadas; pero ahí precisamente está la gracia de todo esto. Porque somos nosotros los que elegimos todo el tiempo, de nadie más que de nosotros depende el ser felices. La vida es solo una, es ésta, no hay segundas oportunidades. Yo prefiero decir que tengo un corazón pertrechado de tanto usar, de tanto equivocarme y seguir, de tanto Vivir. Y sí, capaz me equivoqué muchas veces, todos tenemos lo nuestro, pero hoy no miro hacia atrás. hoy vivo el HOY, y yo hoy soy Feliz.
Carpe Diem-



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