
Nunca usé un antifaz, voy de paso por este mundo fugaz. No pretendo parar, dime quién camina cuando se puede volar. Mi destino es andar, mis recuerdos son una estela en el mar.
Lo que tengo, lo doy; digo lo que pienso, tómame como soy. Y va liviano mi corazón gitano que solo entiende de latir a contramano. No intentes amarrarme ni dominarme, yo soy quien elige cómo equivocarme. Sigo siendo aprendiz en cada beso y con cada cicatriz. Algo pude entender: de tanto que tropiezo ya sé como caer. Vamos y vemos que la vida es un goce, es normal que le temas a lo que no conoces. Aprovechame que, si llegué ayer, me puedo ir mañana.





