Me pasaron tantas cosas y no me acuerdo de nada;
sólo del viento y tus ojos, de llorar a carcajadas.
No sé cuánto habrá pasado desde cuando te leía,
nunca quise darme cuenta que no era idea mía.
Hoy no es que rompa cadenas, sólo me doy por vencido
y te perdono por todo: por venir y haberte ido.
No sé... de un tiempo a esta parte,
no entiendo cómo pude desarmarme.
Me sobraron tantas cosas que no pude darte a tiempo
o, tal vez, nunca exististe: fuiste mi mejor invento.
Hoy mis ojos no te ven, hoy mi boca no te nombra;
nadie sabe qué me hiciste, sólo mi cuerpo y tu sombra.



