miércoles, 23 de junio de 2010

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A veces el futuro es malo, a veces bueno,
y vos eras la mejor demostración de eso.
Tu vida se resumía en dolor, constantemente
peleando con tu bastón contra el miedo.
Una noche te encontré
y con tu mirada me rogaste ayuda;
entonces emprendimos los tres
el camino de la lucha: vos, yo y la luna.
Cada ser tiene su destino y con él ha de rodar:
unos caen por la pendiente y otros,
afortunadamente, la saben llevar.
Cuando el guía te vino a buscar le dijiste
‘no, ahora tengo por qué luchar’ y, sin querer,
bajaste los brazos y el tetra te volvió a ganar.
Creo haber hecho lo posible por ayudarte
pero tu suerte ya estaba escrita,
así que tendré que conformarme con recordarte
a vos, a tu bastón y a tu sonrisa.

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