viernes, 28 de octubre de 2011

tengo un te extraño atorado en mi orgullo

1 comentario:

Don Julio dijo...

Sentimos tanto nuestro orgullo...
El te extraño es me extraño.
La contradicción asoma, casi como delicada. Casi no buscada.
Pero está ahí.
Y nos morimos por decir te quiero.
En vez de desvivirnos por decir te necesito.
Podremos desdoblarnos en mil ideas, en mil profesiones, podremos leernos en varios libros, podremos escucharnos en tanta música,
Pero, acaso,
si no nos vemos protagonistas de esta hermosa película de la vida,
será harto difícil que alguien nos diga:
te leo, te escucho, es contigo.
Me da la impresión...a lo que voy,
que la que escribe, extraña el futuro más cercano. La plenitud.

Un abrazo.

Nicus.

Gracias por venir.