martes, 3 de agosto de 2010


La amistad es una cajita de cristal pequeña y transparente donde guardas todos tus pensamientos, ideas, cariño y amor. Un cristal fino donde te reflejas, material del que están hechos tus sueños. Son porciones de tu corazón que intentás que no se rayen nunca.

Un amigo es más que una persona, algo que no es físico, algo que SIEMPRE llevas. Es eso que tomás por el camino y guardas en tu cajita de cristal, cuidadosamente acomodado en su interior de terciopelo. Todo eso en lo que crees, en lo que confias, en lo que sentís...

Eso que más allá del mundo encontrás. Eso que te abraza cuando pensás que no podés más. Algo que lamentas no ver porque el amigo no se ve, no se toca, no se huele... simplemente se siente. Y, aunque se encuentre sentado a tu lado, nunca lo ves como la materia física que es. Su esencia está oculta entre los pliegues del terciopelo de tu cajita de cristal.

A veces lo miras a los ojos, a veces sentís su presencia. Sin embargo, el amigo no es la persona que ves... es la persona que sentís. Es aquello por lo que darías todo... menos tu cajita de cristal.

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