miércoles, 31 de diciembre de 2008


Decir que se termina el año es poner un "fin" a una etapa y, por lo tanto, empezar una nueva. Es una época del año muy particular en la que algunas personas (me incluyo) nos ponemos a pensar en todo lo vivido éstos últimos 365 días. Es una forma de decir que algunas cosas van a finalizar o, en su defecto, no van a ser iguales. La sensación de cerrar ese círculo que reunía las cosas malas que nos pasaron y finalizarlas es bastante especial, nos da esperanza y ganas de vivir un año mejor que el anterior. Algo así como si el 31 de diciembre a las 0 horas nos hiciéramos ese "día 32" que dura una milésima de segundo en la que nos invade una alegría difícil de describir. "Año nuevo, vida nueva". Parece algo utópico, claro, ¿cómo vamos a tener una vida nueva si, después de todo, es el traspaso de un día a otro? Pero es así, por eso la magia del Año Nuevo, porque realmente es una vida nueva la que comienza si nosotros nos lo proponemos. Se terminaron los doce largos meses, los días, horas, minutos y segundos que formaron parte de un 2008 que se pasó muy rápido pero que a su vez fue muy intenso. En mi caso particular se me fué el año bastante más rapido que el anterior, pero creo que viví muchisimas más cosas que en los 16 años previos. En este 2008 lleno de altibajos no descarto ningún momento, ni uno solo. Creo que fue el año en el que más crecí (quizá el año anterior pensé lo mismo, no sé), maduré un poco por la edad y otro poco a los golpes, conocí a muchas personas que por algún motivo u otro aparecieron en mi vida, pero mas que nada me conocí a mi misma. Conocí lo que soy y lo que no, lo que puedo hacer y los límites que tengo. Aprendí a sacar lo mejor de mis defectos y a ser un poquito mejor tanto como amiga, como parte de una familia y como persona; aprendí a decir las cosas un poco más claras, a no tener vergüenza de lo que pienso o siento, a ser un poquito más valiente y, sobre todo, a querer con todo lo que la palabra implica. Me sorprendí de todo lo que podemos ser capaces de hacer, para bien o para mal; y me siento orgullosa de poder levantarme todos los días y saber que tengo ganas de ser un poquito mejor. Estos 365 días no los viví sola, claro. Atrás mío siempre estuvo mi familia apoyándome, y mis amigos y amigas que son el mayor y mejor sostén que puede existir. Capaz que no tengo un enorme círculo de amistades y no saludo a diez personas por cuadra cuando camino por la calle. Son pocos y contados... pero son los mejores sin duda. Me alumbraron el 2008, me enseñaron el verdadero valor que tienen las cosas, me dieron la mano muchas veces y me levantaron cuando me caí... por eso les estoy muchísimo más que agradecida, de verdad.
Cambiando un poco de tema y hablando de la celebración en sí del día 31, es la noche más linda de todas en mi opinión. La familia reunida, los amigos, todos sonriendo. No sé, me desborda de alegría pensar en eso nada mas, muchas endorfinas. El brindis a las doce, ese brindis tan especial en el que pensamos en lo que nos pasó, lo que nos pasa actualmente, y lo que nos podrá llegar a pasar con el comienzo de un nuevo año. Pensamos en las personas que están con nosotros actualmente, ya sea con una copa y parados al lado nuestro o en cualquier otro lugar del mundo; también en aquellas personas que hoy ya no están, pero que dejaron su marquita en nosotros.
Yo HOY levanto mi copa y brindo por mi familia y mis amigos, por lo que soy gracias a ustedes, por el presente y por vivir el hoy, por las metas que espero podamos cumplir juntos, por seguir soñando cosas y pelear por ellas. Brindo por que este 2009 nos siga encontrando juntos. A ustedes, personitas especiales, las quiero con el alma.

Recibo el 2009 en el aire :D

1 comentario:

Sofía. dijo...

despues la qe se pone sentimental soy yo hahaha
qiero verte y hablar con vos, empezamos el año las 4 juntas, aunqe estabamos a casi 300 km, pero vos sshhh, es un secreto ;)
el aire de la capital me sienta mal u.u
te qiero paloma